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Etapas del lipedema

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Es posible que recientemente le hayan diagnosticado lipedema o que usted misma sospeche que lo padece. Quizás tenga una familiar o amiga con el diagnóstico de «lipedema» y desee obtener más información sobre esta enfermedad para poder ayudarla.

El lipedema es un aumento doloroso y siempre simétrico del tejido adiposo subcutáneo en las piernas y, en ocasiones, también en los brazos. Esto puede provocar cambios en la silueta corporal, aunque no siempre es así. A menudo, el torso es estrecho y la parte inferior del cuerpo es más ancha. Las manos y los pies nunca se ven afectados por estos cambios. Las causas de la aparición del lipedema siguen sin estar claras.

Diferentes estadios y tipos de lipedema

En 2015 se publicó en Alemania la primera guía oficial sobre la enfermedad «lipedema», en la que se clasificaba el lipedema en tres estadios diferentes, que hasta hoy se sigue aplicando en la opinión pública y los medios de comunicación.

Sin embargo, hay que señalar de antemano que esta clasificación por etapas es cada vez más criticada por los expertos. Se basa exclusivamente en el aspecto externo, y en particular en los cambios cutáneos. Sin embargo, no tiene en cuenta en absoluto el dolor como componente obligatorio del lipedema en sus diferentes formas.

Así, una paciente en estadio I, sin apenas cambios visibles desde el exterior, puede sentir un dolor intenso y tener un alto nivel de sufrimiento, con un deseo urgente de recibir tratamiento. Por el contrario, hay pacientes en estadio III avanzado, con pliegues de grasa sobresalientes, pero con pocos síntomas. Esta constelación aboga más bien por un tratamiento conservador. A esto se suma la dificultad de que las transiciones entre los distintos estadios pueden ser fluidas y subjetivas.

Actualmente se está elaborando una nueva versión de la guía sobre el lipedema en Alemania, que probablemente se publicará este año (2024).

Se distinguen los siguientes estadios del lipedema en función de su aspecto externo:

Estadio I:
Superficie cutánea lisa sin irregularidades.

Estadio II:
Superficie cutánea irregular, predominantemente ondulada (similar a la celulitis).

Estadio III:
Aumento pronunciado del perímetro con tejido adiposo sobresaliente (lo que se conoce como «papada»).

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Además, existen cuatro tipos diferentes de lipedema, dependiendo de la localización del tejido adiposo aumentado y doloroso:

Tipo I:
El aumento del tejido adiposo solo se encuentra en los glúteos (lo que se conoce como «cartucheras»).

Tipo II:
El aumento del tejido adiposo afecta a todo el muslo hasta las articulaciones de la rodilla.

Tipo III:
Toda la pierna, desde la cadera hasta los tobillos, presenta un aumento del tejido adiposo.

Tipo IV:
Los brazos, y en particular la parte superior de los brazos, presentan un aumento del tejido adiposo.

A diferencia de la clasificación por estadios, esta clasificación por tipos tiene una importancia secundaria en la vida cotidiana y sirve más bien para planificar una intervención quirúrgica.

Como ya se ha señalado, la clasificación por estadios solo se refiere al aspecto externo y no tiene en cuenta en absoluto el grado de molestias. Sin embargo, la intensidad de las molestias es fundamental para tomar una decisión terapéutica adecuada: un dolor intenso a pesar de los cambios externos leves en los estadios I o II suele indicar la necesidad de una operación. Un dolor leve con tejido adiposo extenso (estadio III) sugiere más bien un tratamiento conservador.

En última instancia, sin embargo, es siempre la paciente quien decide qué camino quiere seguir. No obstante, para tomar una buena decisión es imprescindible estar suficientemente informada sobre las ventajas y desventajas de las alternativas.

¿El lipedema siempre es progresivo?

Hasta la fecha, no hay pruebas científicas que demuestren que el lipedema sea siempre progresivo. Puede producirse una transición a una fase más avanzada, pero no tiene por qué ser así.

Hay muchas pacientes que permanecen en una determinada etapa durante toda su vida sin empeorar. Para mí es muy importante destacar este aspecto, ya que en mi consulta veo a muchas pacientes que tienen mucho miedo de seguir aumentando su tejido adiposo y de sentirse impotentes ante este aumento de peso. Temen tener algún día un cuerpo deforme y no poder hacer nada al respecto.

Pero: ¡el tejido adiposo nunca puede multiplicarse por sí solo! Hay una razón por la que el cuerpo acumula tejido adiposo. Esta razón no es la presencia de lipedema per se, sino siempre un balance energético positivo.

En la mayoría de los casos, ingerimos más energía (calorías) de la que quemamos o existe un trastorno metabólico, como por ejemplo, un hipotiroidismo. Así, casi el 40 % de todas las pacientes con lipedema padecen hipotiroidismo (por ejemplo, en el contexto de una tiroiditis de Hashimoto).

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Nuestro cuerpo siempre almacena el exceso de energía en forma de tejido adiposo. Por lo tanto, si su cuerpo acumula más tejido adiposo, solo lo consigue si su balance energético diario entre la ingesta de energía (alimentación, ¡incluidas las bebidas!) y el gasto de energía (ejercicio físico) no está equilibrado y presenta un saldo positivo. Entonces engordamos, independientemente de si padecemos lipedema o no.

El tejido adiposo «autoproliferativo», tal y como se describe a menudo en las redes sociales, simplemente no existe, ni siquiera en el lipedema. Según la ley de conservación de la energía de la física, la suma de todas las energías siempre permanece igual.

Por lo tanto, solo se puede producir una forma de energía (tejido adiposo) destruyendo otra (por ejemplo, los alimentos). Por sí sola, no puede generarse nueva energía, es decir, tejido adiposo. Una vez que haya comprendido este hecho, sabrá que siempre puede controlar el aumento o la disminución de su tejido adiposo, ¡incluso en el caso del lipedema!

Sin embargo, lo que no puede controlar son los lugares en los que su cuerpo almacena el tejido adiposo, ya que esto depende de la distribución individual de sus receptores de grasa. Estos están determinados genéticamente y también por el sexo.

Las mujeres tienden a acumular tejido adiposo en las caderas y los muslos, lo que se conoce como «grasa de lactancia». El cuerpo femenino acumula reservas de energía en estas zonas para las fases en las que se requiere un mayor aporte energético (por ejemplo, durante la lactancia).

Solo se habla de lipedema cuando se añaden molestias, sobre todo en forma de dolor, a este aumento de tejido adiposo. Sin molestias, este aumento de tejido adiposo solo se denomina «lipohipertrofia» y no tiene valor patológico.

¿Por qué es importante la detección precoz del lipedema?

Muchas mujeres han pasado por una odisea de años de ir de médico en médico sin obtener el diagnóstico correcto.

Sin embargo, el dolor causado por el lipedema se puede tratar bien, por lo que es importante detectarlo a tiempo.

Además, mediante un cambio en la alimentación y un aumento de la actividad física, se puede prevenir que el lipedema avance a un estadio más avanzado.

Mediante la aplicación de una terapia de compresión con prendas de compresión adecuadas y un drenaje linfático manual adicional para aliviar el dolor (no para drenar líquido, que no existe en el lipedema), se puede lograr la desaparición de los síntomas.

La detección precoz previene enfermedades secundarias. Especialmente en el estadio III del lipedema, el aumento masivo del tejido adiposo subcutáneo puede provocar problemas ortopédicos, como dolor de espalda, cadera y rodilla, con una progresiva deformación en X de las articulaciones de las rodillas.

Pueden aparecer problemas cutáneos debido al roce de los muslos en la entrepierna y dermatosis (por ejemplo, infecciones fúngicas) en los pliegues cutáneos profundos en la fase III. Por lo tanto, es esencial un buen cuidado de la piel y, si es necesario, un tratamiento dermatológico complementario, especialmente en la fase III.

Gestión y tratamiento del lipedema:

El diagnóstico de «lipedema» supone un alivio muy esperado para muchas mujeres, ya que ahora tienen una explicación para sus molestias. Sin embargo, también les deja inseguras sobre el camino que les queda por delante.

No siempre es necesario recurrir a la cirugía al final del tratamiento conservador. Una liposucción temprana adecuada al estadio de la enfermedad puede ofrecer a muchas pacientes la posibilidad de aliviar rápidamente sus molestias.

Sin embargo, el lipedema no tiene cura, por lo que es posible que, incluso después de la operación, sea necesario seguir utilizando prendas de compresión durante el día.

Es fundamental seguir una dieta adecuada y realizar suficiente ejercicio físico incluso después de una liposucción, ya que, de lo contrario, pueden aparecer nuevos depósitos de grasa en otras zonas. A menudo, las pacientes interpretan esto como una reaparición del lipedema. Sin embargo, los nuevos depósitos de grasa son solo el resultado de un exceso de energía persistente en el organismo. Nuestro cuerpo siempre transforma el exceso de energía en tejido adiposo.

En mi consulta privada, le examinaré para detectar un posible lipedema y le aconsejaré sobre cómo proceder en función de los resultados obtenidos. Si es necesario, iniciaré un tratamiento conservador o realizaré la operación adecuada para su estadio (liposucción) en régimen ambulatorio.

Vivir con lipedema: consejos y recomendaciones

Después del diagnóstico, comience a usar prendas de compresión durante el día (tejido plano, clase de compresión II) y continúe haciéndolo si nota un alivio de los síntomas. Acuda a una buena tienda de productos sanitarios, donde, además de prendas de compresión correctamente ajustadas, le darán muchos consejos y trucos para el uso del corsé.

Los drenajes linfáticos manuales regulares pueden ayudar a aliviar sus molestias, aunque en el lipedema no haya un exceso de líquido en los tejidos blandos que deba eliminarse. Por supuesto, el exceso de tejido adiposo no puede eliminarse con masajes. Sin embargo, los movimientos suaves y alargados parecen aliviar las molestias.

Terapia IPK y revisión nutricional

Como medida complementaria, puede realizar en casa la denominada terapia de compresión neumática intermitente (IPK), en la que se ejerce una ligera presión sobre el tejido adiposo afectado de las extremidades mediante manguitos inflados mecánicamente, lo que también alivia las molestias.

Revise sus hábitos alimenticios, preferiblemente con la ayuda de un nutricionista, ya que cada persona tiene un metabolismo diferente. No existe «la» dieta perfecta. Esto también incluye las bebidas, por lo que debe evitar las bebidas light o zero, ya que se ha demostrado que también provocan aumento de peso: el estímulo del sabor dulce en el cerebro provoca un aumento de la secreción de insulina a través de los circuitos hormonales, con el consiguiente almacenamiento de tejido adiposo. La insulina es la hormona del engorde y favorece la acumulación de tejido adiposo en nuestro cuerpo.

Estrategias integrales para el ejercicio físico, el tratamiento y la autoaceptación.

Haga suficiente ejercicio en su vida cotidiana y lo mejor es empezar por desarrollar la musculatura, ya que un aumento de la masa muscular ya supone por sí mismo un aumento del metabolismo basal diario. Para ello no es necesario acudir a un gimnasio, ya que hay ejercicios maravillosos con el propio peso corporal que se pueden realizar en casa o al aire libre.

Si todas las medidas conservadoras no logran eliminar los síntomas, queda como última opción la cirugía (liposucción). Esta ofrece la posibilidad de eliminar los síntomas de por vida, pero no lo garantiza.

Por último, pero no menos importante, debe tratarse a sí misma con comprensión y afecto. Las personas que la rodean no la percibirán por su lipedema, sino por la persona que es. Si lo necesita, busque ayuda profesional en este ámbito, ya que puede cambiar su actitud hacia el lipedema.

Conclusión:

  • La clasificación actual por estadios del lipedema no suele ser útil, ya que solo refleja el aspecto externo, especialmente de la piel, y no los síntomas y el sufrimiento de las pacientes afectadas.
  • Es posible que el lipedema avance a estadios más avanzados, pero no es obligatorio. Es posible permanecer de forma permanente en un estadio o incluso retroceder a un estadio menos avanzado.
  • Existe ayuda para cada estadio del lipedema, pero siempre implica un cambio en sus hábitos de vida (ejercicio físico, alimentación).
  • Es importante detectar el lipedema de forma precoz para evitar a las pacientes un largo sufrimiento con dolor y contrarrestar su avance hacia una fase más avanzada.
  • Los especialistas en medicina vascular (flebólogos, cirujanos vasculares, angiólogos) y linfólogos son, después del médico de cabecera, los primeros interlocutores a la hora de diagnosticar y tratar el lipedema.

Preguntas frecuentes

Existen tres estadios diferentes de lipedema, que se basan principalmente en el aspecto externo y la textura de la piel.

No proporcionan información sobre el grado de dolor, por lo que su valor informativo es limitado y resultan poco útiles a la hora de decidir el tratamiento.

La mejor forma de detectarlo es mediante la autoinspección, aunque las transiciones entre las distintas etapas suelen ser fluidas y subjetivas.

Los métodos de tratamiento en las diferentes etapas no difieren fundamentalmente entre sí.

En cada etapa se puede considerar tanto el tratamiento conservador como el quirúrgico.

La decisión sobre el tratamiento a seguir la toma, en última instancia, siempre la paciente.

El lipedema no es necesariamente progresivo, es decir, una determinada fase puede permanecer de forma permanente. Sin embargo, hoy en día (todavía) no es posible curar el lipedema.

Sin embargo, mediante la pérdida de tejido adiposo (atrofia o extirpación quirúrgica), un estadio determinado puede reducirse a un estadio inferior hasta desaparecer por completo los síntomas.

Preste especial atención a realizar suficiente ejercicio físico y a sus hábitos alimenticios.

El uso de prendas de compresión reduce las molestias, pero en algunos días también puede resultar incómodo.

Desarrolle una visión positiva de la enfermedad.

Si sospechamos que padece lipedema, le haremos un diagnóstico y le prescribiremos el tratamiento adecuado.

Si decide someterse a una operación, le realizaremos una liposucción adecuada a su grado de obesidad en régimen ambulatorio.

Le acompañamos en cada fase de su tratamiento y somos su interlocutor para todas las cuestiones relacionadas con el lipedema.

Más información sobre el lipedema

¿Qué es el lipedema?

El lipedema es un trastorno de la distribución de la grasa en el tejido adiposo que afecta principalmente a la parte superior e inferior de las piernas, las caderas y, en ocasiones, también a los brazos.

Síntomas

El lipedema es un aumento simétrico del tejido adiposo subcutáneo en las extremidades, especialmente en las piernas y, en ocasiones, también en los brazos, que siempre va acompañado de molestias.

Tratamiento

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