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Tratamiento del lipedema

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¿Le han diagnosticado lipedema y desea saber qué tratamiento es el adecuado para usted?
¿Sufre las consecuencias que conlleva el diagnóstico de lipedema, tanto físicas como psicológicas?
¿Quizás le da miedo someterse a una intervención quirúrgica o le preocupan los costes que conlleva?

A continuación, le ofrecemos una descripción general completa sobre el tratamiento conservador y quirúrgico del lipedema.

El lipedema es una enfermedad, lamentablemente aún a menudo desconocida, que se caracteriza por un aumento simétrico del tejido adiposo subcutáneo en las piernas o los brazos, acompañado de molestias como dolor o sensación de pesadez en la extremidad afectada.

El diagnóstico se establece normalmente basándose en los síntomas y los resultados de la exploración física (por ejemplo, una prueba de pellizco positiva). No existen parámetros de laboratorio específicos ni diagnósticos por imagen (ecografía, resonancia magnética) para el lipedema, sino que sirven más bien para descartar otros diagnósticos diferenciales.

¿Qué le espera en mi consulta?

En mi consulta privada, durante una primera consulta de aproximadamente una hora, se realiza una anamnesis detallada y un examen físico, si es necesario también con ecografía, para descartar una enfermedad vascular como causa de sus molestias.

A continuación, basándonos en los resultados del examen, discutiremos si puede tratarse de un lipedema y le explicaremos las diferentes opciones terapéuticas con sus ventajas y desventajas específicas. Juntos elaboraremos el concepto terapéutico más adecuado para usted.

¿Qué enfoques terapéuticos existen para el lipedema?

En principio, en cada etapa del lipedema se dispone de un tratamiento conservador y otro quirúrgico. Ambos tratamientos tienen ventajas e inconvenientes, que se describen a continuación.

Tratamiento conservador:

La base de cualquier tratamiento conservador del lipedema es una alimentación adecuada y la denominada «terapia física descongestiva compleja» (TFDC), que consiste en:

1. Terapia de compresión (tejido plano),

2. Drenaje linfático manual (DLM),

3. Terapia de movimiento y

4. Cuidado de la piel.

1. Ropa de compresión
El objetivo de la terapia de compresión es aliviar el dolor en la extremidad afectada. Partiendo de una reacción inflamatoria como causa del dolor en la extremidad afectada, la compresión actúa contra este dolor mediante una reducción de la inflamación.

Para una compresión eficaz, se utiliza en primer lugar la faja de punto plano, ya que la ropa de compresión de punto circular a menudo no alcanza la rigidez suficiente para reducir el dolor. La compresión de punto circular se utiliza principalmente en el tratamiento de las varices.

Si el uso de prendas de compresión de punto plano durante el día no mejora sus molestias, por lo general no tiene sentido continuar con la compresión. En ningún caso las prendas de compresión pueden eliminar el exceso de tejido adiposo.

Hoy en día, la ropa de compresión está disponible en una amplia gama de colores y también en varias piezas, para poder combinarla con flexibilidad. Una buena tienda de productos sanitarios le familiarizará con las características específicas de su ropa de compresión y le dará diversos consejos y trucos para su uso. Allí también le ayudarán si surgen problemas con la faja en el día a día.

2. Drenaje linfático manual (DLM)

El drenaje linfático manual (DLM) en el lipedema es cada vez más controvertido entre los expertos. ¿Por qué? Hasta ahora, ni las ecografías ni las resonancias magnéticas (RM) han podido detectar líquido libre en el lipedema puro en el tejido blando de la extremidad afectada. Por lo tanto, no parece tener sentido eliminar líquido inexistente mediante un drenaje linfático.

Además, al igual que con las fajas de compresión, el drenaje linfático tampoco permite eliminar o presionar el tejido adiposo. Sin embargo, hay muchos indicios de que el drenaje linfático manual, con sus movimientos suaves y acariciantes, tiene un efecto analgésico y, por lo tanto, tiene su lugar en la terapia del lipedema.

La MLD puede complementarse con la denominada compresión neumática intermitente (IPK) domiciliaria, en la que se llenan de aire manguitos colocados en las piernas o los brazos mediante una máquina. La suave compresión generada reduce el dolor en el tejido adiposo siguiendo el mismo principio que la faja de compresión.

3. Terapia de movimiento

Como paciente con lipedema, debe asegurarse de realizar suficiente ejercicio físico en su día a día. Por un lado, el ejercicio físico favorece su bienestar psíquico y, con ello, su actitud mental frente al lipedema; por otro lado, contribuye a estabilizar su peso corporal y, de este modo, puede protegerla de una progresión a un estadio más avanzado, sobre todo al estadio III.

En este contexto, unas palabras sobre el deporte y el lipedema: en principio, cualquier movimiento es bueno, pero los ejercicios para desarrollar la musculatura son siempre preferibles al entrenamiento de resistencia puro, ya que al aumentar la masa muscular, su metabolismo basal diario aumenta y, por lo tanto, quema más calorías al día. Para ello, no es necesario acudir a un gimnasio. Existen ejercicios maravillosos para hacer en casa o al aire libre con los que entrenar de forma muy eficaz con el propio peso corporal y desarrollar la musculatura.

Por supuesto, esto se puede complementar con entrenamiento de resistencia, como correr o similares, pero con este tipo de entrenamiento, el cuerpo puede acostumbrarse rápidamente al esfuerzo y es posible que solo queme unas pocas calorías.

Encuentre el deporte que más le guste, porque solo así lo practicará a largo plazo.

4. Cuidado de la piel

Un buen cuidado de la piel es importante siempre que el aumento del tejido graso provoque arrugas en la piel, en las que la sudoración puede provocar infecciones o hongos. Debe asegurarse de que el entorno de la piel sea ácido y no alcalino, como lamentablemente provocan muchos jabones.

El aumento del tejido adiposo también puede provocar rozaduras entre los muslos en la entrepierna, con consecuencias para la piel, especialmente en verano. En caso de problemas cutáneos, recomiendo consultar a un dermatólogo.

Alimentación en caso de lipedema

La alimentación es un pilar fundamental en el tratamiento del lipedema.

La alimentación adecuada para el lipedema es un tema muy amplio y no existe «la» dieta ideal que se adapte a todas las pacientes.

Algunas pacientes prefieren el ayuno intermitente, otras apuestan por una dieta baja en carbohidratos o siguen la dieta cetogénica, muy recomendada, en la que solo se ingieren pocos carbohidratos, lo que provoca un cambio permanente en el metabolismo y la reducción de las reservas de grasa propias.

Para profundizar sus conocimientos sobre los distintos tipos de alimentación, le recomiendo la literatura especializada correspondiente.

Importante: recuerde siempre las bebidas que consume, ya que a menudo se olvidan. Sin darnos cuenta, ingerimos muchas calorías y, lo que es peor, las calorías en forma líquida no contribuyen a la sensación de saciedad.

Por desgracia, la solución tampoco está en las bebidas light o zero, ya que, aunque no contienen muchas calorías, pueden provocar un aumento de la secreción de insulina en la sangre debido al estímulo dulce que producen en el cerebro. Sin embargo, la insulina es la hormona del engorde y provoca la acumulación de tejido adiposo sobrante en nuestro organismo.

Es útil y recomendable consultar a un profesional en el campo de la nutrición. Un buen terapeuta nutricional puede guiarle en su camino personal hacia una alimentación adecuada y, junto con usted, descubrir el tipo de alimentación que realmente se adapta a usted y, sobre todo, a su metabolismo.

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En resumen, el tratamiento conservador tiene el potencial de frenar o incluso prevenir por completo el avance del lipedema. Al reducir el dolor, puede mejorar significativamente la calidad de vida.

Tratamiento quirúrgico: liposucción.

La intervención quirúrgica con aspiración del tejido adiposo sobrante y doloroso, conocida como liposucción, ofrece la posibilidad de liberarse de los síntomas de forma permanente.

Sin embargo, la liposucción no garantiza una ausencia permanente de molestias. También en este caso, tras la liposucción es importante realizar suficiente ejercicio físico y seguir una alimentación adecuada.

En la liposucción, primero se empapa el tejido adiposo afectado con un líquido (la denominada solución tumescente) y, a continuación, se aspira mediante una cánula fina a través de pequeñas incisiones en la piel utilizando diversas técnicas, que hoy en día son asistidas por chorro de agua (WAL) o asistidas por vibración (PAL).

La intervención puede realizarse con anestesia local o con anestesia parcial o general, de forma ambulatoria o con ingreso hospitalario.

La liposucción es actualmente la intervención estética más realizada en todo el mundo, con una tasa de complicaciones muy baja.

¿Quién es candidato para una liposucción?

En principio, se puede realizar una liposucción en cualquier paciente que no padezca ninguna enfermedad grave previa y en cualquier zona del cuerpo afectada por lipedema. Solo se elimina el tejido adiposo situado inmediatamente debajo de la piel, por lo que no es posible realizar una liposucción, por ejemplo, en la cavidad abdominal, sino solo en la pared abdominal.

No se debe extraer demasiada grasa en cada sesión quirúrgica, ya que, aunque las incisiones en la piel son muy pequeñas, la superficie de la herida debajo de la piel es grande y la eliminación de tejido graso supone una pérdida de tejido orgánico para el cuerpo.

En la mayoría de los casos, se extraen hasta 3 litros de grasa pura en una sola sesión, y en casos individuales, a veces incluso más. Esto siempre depende del estado circulatorio del paciente durante la operación.

En condiciones hospitalarias se puede aspirar más tejido adiposo, pero también se produce una mayor carga para el organismo.

¿Cuál es el objetivo de la liposucción en el lipedema?

El objetivo es eliminar de forma sistemática todo el tejido adiposo doloroso mediante la liposucción, con el fin de lograr una ausencia de molestias que dure toda la vida.

Por supuesto, también se debe lograr un resultado estético atractivo. Sin embargo, lo más importante es siempre eliminar el dolor. Si hay grandes cantidades de grasa, pueden quedar irregularidades en la piel después de la liposucción.

¿Qué preparativos son necesarios para una liposucción?

Si decide someterse a una liposucción, se le informará detalladamente sobre la intervención, sus posibles complicaciones y las medidas que deberá tomar después de la misma. Se discutirán todas las preguntas con calma. Tómese siempre el tiempo necesario para reflexionar antes de decidirse por la operación.

Si ya dispone de una faja compresiva, llévela puesta durante el día en los días previos a la intervención. Esto puede optimizar las condiciones de los tejidos blandos para la intervención. No se recomienda perder mucho peso antes de la intervención, ya que esto puede empeorar el resultado estético debido al aumento de la flacidez de la piel.

Si el historial médico no presenta anomalías, no es necesario realizar más pruebas, como análisis de laboratorio, electrocardiogramas o radiografías. En caso de anestesia, el anestesista decide individualmente si son necesarias más pruebas previas, pero por lo general no lo son.

La operación

El día de la operación se tomarán fotografías de las zonas del cuerpo que se van a liposuccionar para poder compararlas más adelante. Muchas pacientes olvidan rápidamente cómo era antes la silueta de su cuerpo. Se marcarán las zonas que se van a liposuccionar y, a continuación, se pondrá la ropa quirúrgica que le proporcionaremos.

En el quirófano, se sentará en la camilla y se le realizará una desinfección exhaustiva de la piel y una cobertura estéril de las zonas del cuerpo que se van a tratar.

Tras aplicar anestesia local, se realizan varias pequeñas incisiones de aproximadamente 0,5 cm de longitud y, con ayuda de una cánula, se introduce primero la anestesia local tumescente en el tejido adiposo que se va a aspirar. Tras un breve tiempo de actuación en el que se remoja el tejido adiposo, este se aspira con una cánula de aproximadamente 4 mm de diámetro mediante una técnica asistida por chorro de agua (WAL). Durante la aspiración, en caso de anestesia local, usted estará despierto y podrá comer, beber o escuchar música.

Al final de la liposucción, dependiendo del estado de la piel, se realiza además un estiramiento cutáneo con plasma de argón o láser para evitar que la piel cuelgue en las zonas liposuccionadas.

A continuación, se extrae manualmente el líquido tumescente restante del tejido, se cierran las heridas con tiritas estériles (tiritas adhesivas) y, por último, se coloca la faja compresiva que le proporcionaremos. Debe llevar la faja durante 6 semanas, tanto de día como de noche.

Si al finalizar la intervención se encuentra bien y su circulación es estable, podrá abandonar nuestra consulta acompañado por un familiar o conocido.

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La fase posterior a la operación:

Los primeros días después de la intervención suele estar aún agotada, por lo que le recomiendo que descanse físicamente durante ese tiempo. Las heridas suelen curarse al cabo de 14 días, momento en el que se pueden retirar las tiritas adhesivas. Debe llevar la faja compresiva durante 6 semanas, tanto de día como de noche.

En esta fase, es importante para el proceso de curación realizar un drenaje linfático postoperatorio intensivo por parte de un fisioterapeuta (terapeuta médico) desde los primeros días tras la intervención. De este modo, se elimina el líquido de la herida y la linfa acumulada de la pierna o el brazo tratados y se alivia el endurecimiento que suele producirse en los tejidos blandos.

En algunos casos, el drenaje linfático debe continuarse durante un período prolongado, por lo que las citas para el tratamiento en la consulta del fisioterapeuta deben fijarse ya en el momento de la operación.

Se puede volver a practicar deporte suave al cabo de unas 4-6 semanas.

A menudo, tras tres semanas, la extremidad tratada se ha desinflamado lo suficiente como para poder colocar una faja más ajustada. Por este motivo, la primera revisión programada se realiza en nuestra consulta en ese momento.

El resultado final de la liposucción se aprecia como muy pronto al cabo de unos 6 meses. La piel necesita hasta 12 meses para retraerse sobre el tejido adiposo reducido y, de este modo, tensarse y alisarse.

Por favor, procure mantener su peso corporal después de la intervención, ya que, de lo contrario, podrían aparecer nuevos depósitos de grasa en otras zonas del cuerpo.

Muchas mujeres piensan entonces que el lipedema ha vuelto a aparecer en otra zona. Sin embargo, su cuerpo tiene que almacenar de alguna manera el exceso de energía que usted le aporta y lo hace de nuevo en forma de nuevo tejido adiposo. De este modo, las zonas liposuccionadas vuelven a engordar, aunque en menor medida. Dado que el número de células grasas se ha reducido mediante la liposucción, el aumento es mucho menos visible aquí que en las zonas que no se han sometido a liposucción. A más tardar en este momento, recomiendo un asesoramiento nutricional profesional para mejorar el metabolismo.

A veces también es útil recibir asistencia psicológica para identificar y eliminar patrones de comportamiento alimentario inadecuados.

Por supuesto, también le atenderemos durante el periodo posterior a la operación y estaremos encantados de ser su primer punto de contacto en caso de que vuelva a aparecer tejido adiposo doloroso.

Costes de una liposucción

Dado que la cantidad de grasa que se va a extraer y las zonas a tratar varían de un paciente a otro, solo podemos indicar precios aproximados. La facturación se realiza siempre de forma transparente y comprensible, de acuerdo con el reglamento alemán sobre honorarios médicos (GOÄ).

Consulta
aprox. 170 euros con ecografía de las venas de las piernas en caso de lipedema y aprox. 50 euros sin ecografía en caso de lipohipertrofia.
Le informamos de que estamos obligados por ley a facturar la primera consulta.

Región 1

Parte anterior e interior del muslo con articulación de la rodilla en ambas piernas con anestesia local.

Región 2

Parte exterior del muslo (cartucheras) y parte posterior de ambas piernas con anestesia local.

Región 3

Circular en la parte inferior de la pierna a ambos lados con anestesia local.

Región 4

Ginecomastia (senos masculinos) en ambos lados con anestesia local.

Región 5

Pared abdominal (parte superior e inferior) con anestesia local.

Región 6

Parte superior de los brazos en ambos lados con anestesia local.

Otras regiones: precio a consultar

Trasplante de grasa a una región

lipofilling

  • senos
  • Po
  • Cavidades en las caderas

más los costes de la liposucción

Reafirmación simultánea de la piel

Con plasma de argón o láser inmediatamente después de la liposucción (recomendado).

Todos los precios se entienden sin IVA, ya que el lipedema es una intervención médicamente indicada que está exenta del impuesto sobre el valor añadido.

Todos los precios son válidos para una intervención con anestesia local. Si desea un anestesista, se aplicarán costes adicionales por la anestesia.

El precio incluye 1 faja compresiva. Le proporcionaremos la faja según las medidas de su cuerpo, que tomaremos el día de la operación.

Dado que ejerzo exclusivamente en el ámbito privado, los costes de una intervención realizada por mí no son reembolsados por las aseguradoras médicas públicas en caso de tener un seguro médico público. En caso de tener un seguro médico privado o derecho a subsidio, le recomiendo que, antes de la operación, solicite a su aseguradora médica o a la entidad que le concede el subsidio la cobertura de los costes mediante un presupuesto, que estaré encantado de elaborarle.

Conclusión:

  • Para el tratamiento del lipedema se dispone tanto de una terapia conservadora como de una quirúrgica. Ambas opciones tienen ventajas e inconvenientes. En una consulta personal detallada, determinamos el plan terapéutico individual.
  • El tratamiento conservador se basa en una alimentación adecuada y en la terapia física compleja de descongestión (KPE). Esta incluye, sobre todo, el uso de una faja de compresión de punto plano y el drenaje linfático manual.
  • En todos los métodos terapéuticos, tanto conservadores como quirúrgicos, se da prioridad a la optimización de los hábitos alimenticios y a la práctica de ejercicio físico suficiente, preferiblemente con desarrollo muscular.
  • La operación (liposucción) ofrece la posibilidad de eliminar los síntomas de forma permanente. Sin embargo, se trata de una intervención invasiva y conlleva unos costes que, por lo general, debe asumir el propio paciente.
  • Hoy en día, la liposucción es una intervención estándar con una tasa de complicaciones muy baja y la intervención estética más realizada en todo el mundo.
  • En la consulta vascular del Dr. Kusenack en Düsseldorf le asesoramos y ayudamos en el tratamiento de su lipedema. Le tratamos de forma conservadora o le realizamos una liposucción adecuada a su estadio de forma ambulatoria y, preferiblemente, con anestesia local (anestesia tumescente local).

Preguntas frecuentes sobre el tratamiento del lipedema:

Según los conocimientos actuales, el lipedema no tiene cura, aunque la investigación al respecto aún se encuentra en una fase muy temprana.

Sin embargo, un estadio más avanzado puede retroceder a uno menos avanzado (por ejemplo, del estadio II al estadio I) si se lleva a cabo el tratamiento conservador o quirúrgico adecuado.

También es posible una regresión del estadio III a un estadio II inferior mediante el tratamiento de la obesidad simultánea.

El lipedema no tiene cura. La mejor opción para lograr un alivio duradero de los síntomas es la intervención quirúrgica mediante liposucción. Sin embargo, un tratamiento puramente conservador también puede aliviar los síntomas.

En principio, cualquier tipo de ejercicio es bueno. Tanto los deportes de resistencia como los de fuerza pueden ayudar a controlar el lipedema.

Muchas pacientes combinan diferentes deportes. Sin embargo, los deportes de resistencia suelen dejar de provocar la pérdida de tejido adiposo a partir de cierto punto, ya que el cuerpo se acostumbra al esfuerzo.

Los ejercicios para desarrollar la musculatura provocan un aumento del gasto energético basal diario debido al crecimiento muscular.

Se debate si los cambios hormonales son desencadenantes de un brote de lipedema, es decir, el inicio de la pubertad o la menopausia, así como el embarazo.

Sin embargo, también pueden darse situaciones de estrés prolongadas que, debido a un nivel elevado y continuado de cortisol en sangre, pueden provocar un aumento del almacenamiento de grasa.

Lamentablemente, hasta la fecha se desconocen los factores desencadenantes exactos de un brote de lipedema y la investigación en este ámbito aún se encuentra en una fase inicial.

La recuperación tras una operación de lipedema varía de una paciente a otra. No hay tiempos de recuperación generales. Por lo general, no podrá trabajar durante la primera semana y necesitará un cierto tiempo de recuperación. Le daré una baja por enfermedad para este periodo y, si es necesario, también para más tiempo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se puede reanudar la actividad profesional habitual en la segunda semana. Por lo general, el dolor persiste durante la primera semana y es comparable a un fuerte dolor muscular en las zonas donde se ha realizado la liposucción. Le daré analgésicos suficientes y mi número de móvil, en el que siempre estará localizable (24 horas al día, 7 días a la semana). En este contexto, es muy importante llevar una faja compresiva durante 6 semanas, día y noche, y someterse a un drenaje linfático manual regular por parte de un fisioterapeuta (2-3 veces por semana) para eliminar el líquido linfático y el líquido de la herida que se producen después de la operación.

Los riesgos del tratamiento conservador del lipedema consisten, en última instancia, solo en un posible fracaso del tratamiento. Por lo general, el tratamiento conservador no tiene efectos secundarios. La liposucción es una intervención quirúrgica y, por lo tanto, conlleva los riesgos clásicos de una operación, como el riesgo de trombosis, el riesgo de infección, la inflamación de los tejidos blandos o daños en los nervios. Durante la consulta previa a la operación, explico y aclaro todos los riesgos. Sin embargo, por lo general no se producen complicaciones graves, el dolor postoperatorio es normal durante los primeros días y se puede tratar fácilmente con los analgésicos adecuados. Desde el punto de vista estético, después de una liposucción pueden quedar irregularidades en la piel.

Mientras se prepara para una liposucción, intente mantener estable su peso corporal. No es recomendable perder mucho peso antes de la operación, ya que esto puede aumentar el riesgo de que la piel quede flácida después de la intervención. También es importante que se prepare para la consulta informativa con su médico, por ejemplo, anotando de antemano en un papel las preguntas que podría olvidar durante la consulta debido a los nervios. Haga todas las preguntas que le parezcan importantes. Un médico responsable discutirá todas las preguntas con usted y tratará de no dejar ningún punto sin aclarar. En última instancia, la liposucción es, por supuesto, una intervención quirúrgica, pero en manos de un colega experimentado conlleva un alto nivel de seguridad para usted.

Es posible perder peso en las zonas del cuerpo afectadas por el lipedema a pesar de padecer esta enfermedad. Sin embargo, esto no suele alterar la silueta corporal con sus diferentes proporciones.

Solo la liposucción puede restablecer las proporciones adecuadas mediante la eliminación selectiva del tejido adiposo sobrante (lo que se conoce como lipoescultura).

Los costes del tratamiento conservador del lipedema con el uso de prendas de compresión y drenaje linfático manual suelen ser cubiertos por los seguros médicos públicos y privados. Sin embargo, la intervención quirúrgica sigue siendo, por lo general, un servicio que debe pagarse de forma privada.

En cuanto a los costes, remito al apartado «Costes de una liposucción». Los precios de la liposucción en nuestra consulta se calculan de forma transparente y comprensible según el reglamento de honorarios para médicos (GOÄ).

Esta cuestión es actualmente objeto de un intenso y crítico debate entre los expertos.

Dado que se ha demostrado que el lipedema no presenta un aumento de agua en los tejidos blandos que pueda drenarse, los efectos positivos del drenaje linfático parecen concentrarse en la reducción del dolor percibido gracias a los suaves movimientos de fricción.

No es posible eliminar el exceso de tejido adiposo mediante masajes o presiones con drenaje linfático.

En primer lugar, se realiza una anamnesis de aproximadamente una hora de duración para determinar los síntomas y se lleva a cabo un examen físico y, si es necesario, una ecografía de las piernas para descartar varices internas no visibles. No es necesario realizar una ecografía en los brazos, incluso si hay molestias, ya que aquí no aparecen varices. A continuación, se determina junto con la paciente la mejor opción terapéutica posible. En caso de terapia conservadora, acompaño a la paciente con la prescripción correspondiente de drenaje linfático y medias de compresión (para pacientes privados). Si tiene un seguro médico público, recomiendo a su médico de cabecera que prescriba la receta para que los seguros médicos públicos se hagan cargo de los gastos, ya que, como médico privado, solo puedo expedir recetas privadas. Si decide someterse a una intervención quirúrgica, le explicaré detalladamente la intervención y las medidas adicionales que debe tomar en una consulta informativa exhaustiva. La operación se realiza en mi consulta en condiciones ambulatorias y, preferiblemente, con anestesia local; si lo desea, también con anestesia general o sedación consciente con la ayuda de un anestesista. Los controles postoperatorios también se realizan en mi consulta hasta la finalización del tratamiento.

La cirugía de lipedema en toda la pierna se realiza normalmente en tres sesiones para minimizar la carga circulatoria. En la primera sesión se aspira el tejido adiposo excesivo y doloroso de la parte delantera e interior de los muslos y de la zona de las rodillas de la paciente; en una segunda sesión se aspira la parte exterior y posterior de los muslos y, finalmente, en una tercera operación se aspira circularmente la parte inferior de las piernas. El orden de las operaciones y la cuestión de si son necesarias las tres intervenciones dependen, por supuesto, del diagnóstico individual y de los deseos de la paciente. En los brazos, la intervención se realiza normalmente en una sola sesión, al igual que en el abdomen y/o los flancos. No se debe realizar una combinación de varias zonas del cuerpo en condiciones ambulatorias, ya que entonces se deben aspirar cantidades excesivas de grasa, lo que supone una carga innecesariamente elevada y posiblemente peligrosa para la circulación (la pérdida de grasa es pérdida de órganos). En condiciones hospitalarias se puede aspirar un poco más de grasa de forma individualizada.

Más información sobre el lipedema

¿Qué es el lipedema?

El lipedema es un trastorno de la distribución de la grasa en el tejido adiposo que afecta principalmente a la parte superior e inferior de las piernas, las caderas y, en ocasiones, también a los brazos.

Síntomas

El lipedema es un aumento simétrico del tejido adiposo subcutáneo en las extremidades, especialmente en las piernas y, en ocasiones, también en los brazos, que siempre va acompañado de molestias.

estadios

Es posible que recientemente le hayan diagnosticado lipedema o que usted mismo sospeche que padece esta enfermedad.

Impresiones de la práctica