Síntomas del lipoedema
¿Qué es y qué no es un lipoedema?
El lipoedema es un aumento del tejido adiposo subcutáneo en las extremidades, especialmente en las piernas y ocasionalmente también en los brazos, que siempre se produce de forma simétrica y siempre va acompañado de síntomas. Las manos y los pies siempre se salvan del cambio.
El aumento del tejido adiposo suele provocar una desproporción entre una parte superior del cuerpo delgada y una parte inferior ancha, pero no tiene por qué ser así. También hay pacientes de lipoedema con proporciones corporales armoniosas.
Según las investigaciones actuales, el lipoedema no se produce en el abdomen, el pecho, el torso, la cara y el cuello.
El lipoedema siempre va acompañado de síntomas, pero éstos pueden variar de una persona a otra y ésta suele ser la dificultad para hacer un diagnóstico médico. En la mayoría de los casos, hay dolor espontáneo en la extremidad afectada o dolor al tocarla, por ejemplo, la pareja. Los niños o los animales domésticos que se sientan en el regazo también pueden desencadenar los síntomas. En ocasiones, la extremidad afectada sólo se siente pesada.
La causa de los síntomas sigue sin estar del todo clara en la actualidad, pero puede haber una reacción inflamatoria en el tejido graso subcutáneo afectado. Se habla de un aumento de las células grasas muertas como posible desencadenante de esta inflamación.
De esta definición de lipoedema se desprende que el aumento del tejido adiposo sin síntomas -aunque persista a pesar del ejercicio y la dieta- no es un lipoedema. Este aumento del tejido adiposo sin síntomas se denomina „lipohipertrofia“.
La lipohipertrofia -mientras no haya obesidad adicional- no tiene valor de enfermedad y, por lo tanto, no necesita ser tratada desde el punto de vista médico.
Hasta la fecha, no existen pruebas científicas de que el lipoedema sea una enfermedad constantemente progresiva, es decir, que avance inexorablemente. Sin embargo, esto se sigue afirmando en la primera directriz alemana sobre el lipoedema de 2015. Este aspecto en particular se recoge a menudo en los medios sociales, creando temor entre los inquietos lectores.
En cualquier caso, el término „lipoedema“ fue elegido desafortunadamente por los dos primeros autores, Allen y Hines, ya que la palabra „edema“ siempre significa una hinchazón de tejido debida a la retención de agua.
Sin embargo, aunque a menudo se propaga, en el lipoedema no hay retención de agua en el tejido y esto distingue claramente el lipoedema de otras enfermedades como el linfedema.
En el linfedema, el agua tisular (linfa) se acumula en el tejido adiposo subcutáneo y provoca la hinchazón de la extremidad afectada.
Sin embargo, en determinados casos, el lipoedema puede seguir provocando retención de agua, y esto siempre es así si el paciente, además de tener lipoedema, tiene un sobrepeso importante, ya que la obesidad puede provocar linfoedema.
Por ello, los expertos llevan tiempo reclamando un cambio de nombre, ya que en realidad no hay edema en el lipoedema. El término preferido en este caso es lipohipertrofia dolorosa (aumento doloroso del tejido graso).
Sin embargo, la palabra „lipoedema“ ya se ha establecido entre el público en general, lo que dificultará un cambio de nombre real.
¿Cuáles son los síntomas del lipoedema?
El lipoedema suele modificar el aspecto externo. Muchos pacientes con lipoedema tienen la parte superior del cuerpo delgada y la inferior más ancha, con un aumento del tejido adiposo en caderas y piernas. En algunos casos, hay una diferencia en la talla de ropa de dos tallas de vestido.
Sin embargo, no todas las mujeres con proporciones corporales similares padecen también lipoedema, aunque esta conclusión inversa se propague a menudo en los medios de comunicación.
El lipoedema también se da en mujeres delgadas que, por ejemplo, sólo tienen un aumento de tejido adiposo en la zona de la articulación de la rodilla, lo que les provoca dolor. Sin embargo, la silueta corporal sigue siendo completamente armoniosa.
Como el dolor en el lipoedema no es característico y los síntomas a veces sólo consisten en una sensación de pesadez en las piernas, también deben incluirse otras enfermedades en el diagnóstico diferencial. Por ejemplo, las varices o las alteraciones de la columna lumbar con irradiación a las piernas pueden causar síntomas similares.
El aspecto de la piel puede ser completamente normal y liso (lipoedema estadio I). Sin embargo, también puede ser ondulada como la celulitis (lipoedema estadio II) o aparecer como pliegues de grasa sobresalientes (la denominada papada en el estadio III). Por supuesto, lo contrario tampoco es cierto en este caso, es decir, un aspecto correspondiente de la piel no significa la presencia de lipoedema.
Hay otra serie de síntomas que suelen considerarse indicativos de la presencia de lipoedema, pero que a menudo no tienen nada que ver con la enfermedad. Son los siguientes
- A pesar del ejercicio y de un cambio en la dieta, el tejido adiposo no puede perderse.
- El tejido adiposo bajo la piel es nodular grueso.
- La piel se siente fría.
- Aparición rápida y frecuente de hematomas sin causa reconocible.
Causas de la aparición del lipoedema
Las causas de la aparición del lipoedema siguen siendo totalmente inexplicables y son objeto de la investigación actual sobre el lipoedema.
Dado que el lipoedema afecta casi exclusivamente a las mujeres (aunque también hay muy pocos hombres afectados), se sospecha de un desencadenante hormonal, sobre todo al inicio de la pubertad, el embarazo o el comienzo de la menopausia.
Sin embargo, también se sospecha de una predisposición genética con herencia por línea femenina. No obstante, también es posible que determinados hábitos alimentarios se transmitan de generación en generación.
Se observa que el lipoedema suele aparecer junto con la obesidad (sobrepeso con un IMC > 30). Muchas mujeres afectadas empezaron a hacer dieta a una edad temprana bajo la impresión de ciertos ideales de belleza y emprendieron el doloroso camino del conocido efecto yo-yo.
¿Cómo diagnostica el médico un lipoedema? ¿Existe un autodiagnóstico del lipoedema?
Los indicios más importantes de la presencia de un lipoedema son la historia clínica (anamnesis) y las molestias descritas por el paciente, así como los hallazgos de la exploración física (palpación).
Por desgracia, no existen parámetros de laboratorio específicos ni anomalías en la ecografía o la resonancia magnética (RM) para detectar el lipoedema.
Sin embargo, como el lipoedema siempre conlleva síntomas, la palpación de las zonas afectadas del cuerpo y la prueba del pellizco pueden proporcionar indicios de la presencia de lipoedema. En esta prueba, el médico pellizca el tejido adiposo subcutáneo por debajo de la cara interna de ambas articulaciones de la rodilla o por encima del codo en la cara inferior de los brazos. Si se produce dolor, puede haber lipoedema. También puede realizar esta prueba usted mismo.
También puede tener lipoedema si puede responder „sí“ a uno de los puntos siguientes:
- Me duele el tejido adiposo que tengo debajo de la piel de las piernas o los brazos.
- Si mi pareja me toca las piernas o los brazos o si los niños/mascotas se sientan en mi regazo, me siento incómodo.
Si puede responder afirmativamente a alguno de estos puntos, le recomiendo que consulte a su médico de cabecera y/o a un flebólogo (especialista en venas).
Un flebólogo se ocupa del diagnóstico y el tratamiento del lipoedema y también puede descartar otras causas de sus síntomas (por ejemplo, enfermedades vasculares de las piernas como las varices) con un examen ecográfico.
Opciones de tratamiento para el lipoedema
Existen opciones de tratamiento conservador y quirúrgico para el lipoedema.
La terapia conservadora consiste en llevar constantemente prendas de compresión durante el día (si esto ayuda a aliviar los síntomas) y drenaje linfático manual, ya que esto también puede aliviar los síntomas.
Aunque en el lipoedema puro no haya un aumento de agua en el tejido adiposo afectado, que podría eliminarse con caricias manuales, el drenaje linfático tiene un efecto analgésico para muchos enfermos.
También es importante hacer suficiente ejercicio físico y optimizar los hábitos alimentarios, idealmente bajo la orientación profesional de un terapeuta nutricional.
El tratamiento quirúrgico consiste en aspirar el tejido graso subcutáneo aumentado en las zonas afectadas (la llamada liposucción). La liposucción es el procedimiento estético que más se realiza actualmente en el mundo y tiene una tasa de complicaciones muy baja.
Encontrará más información sobre ambas formas de terapia en la subpágina correspondiente.
¿Cuáles son mis próximos pasos?
Si sospecha que tiene un lipoedema, le recomiendo que consulte a su médico de cabecera o a un especialista vascular (flebólogo, cirujano vascular, angiólogo) o linfólogo.
En primer lugar, el médico le hará una entrevista detallada sobre su historia clínica y, a continuación, le realizará una exploración física y, si es necesario, una ecografía de los vasos sanguíneos de las piernas para descartar otras enfermedades.
Si tiene un lipoedema, en una consulta conjunta se pueden planificar otras medidas terapéuticas.
Antecedentes del lipoedema
En 1940, los doctores E. Hines y E. Allen, dos médicos de la prestigiosa Clínica Mayo de EE.UU., describieron por primera vez un cuadro clínico que sólo podían observar en mujeres. Observaron un aumento lateral simétrico del tejido adiposo en ambas piernas, que provocaba molestias en la extremidad afectada. La obesidad también podía estar presente, pero no necesariamente.
Durante muchas décadas, esta afección cayó en el olvido y no fue hasta principios del nuevo milenio cuando volvió a ser objeto de atención pública, también gracias al ideal de belleza propagado en Facebook, Instagram y similares.
Hoy en día, cada vez son más las mujeres que se preguntan si podrían estar sufriendo un lipoedema, ya que no consiguen controlar el aumento de tejido adiposo a pesar de llevar una dieta consciente y realizar suficiente ejercicio físico. En el peor de los casos, se sienten irremediablemente a merced de la posible enfermedad y, como consecuencia, han perdido gran parte de sus ganas de vivir.
Por otro lado, hay mujeres que llevan años en una odisea de médico en médico y nadie ha sido capaz de hacer el diagnóstico correcto, ya que los síntomas del lipoedema no suelen ser bien conocidos, ni siquiera entre los colegas médicos.
El objetivo de estas líneas debe ser, por tanto, aclarar qué es realmente el lipoedema y, sobre todo, qué no es. La investigación sobre el lipoedema aún está en pañales y son muchos los mitos que rodean a esta nueva enfermedad, muy mediatizada en las redes sociales.
Conclusión:
- El lipoedema es una enfermedad que actualmente está muy presente en los medios de comunicación, pero que a menudo se asocia con mitos y desinformación.
- El lipoedema siempre implica síntomas - sólo el aumento de tejido adiposo sin síntomas o una silueta corporal inarmónica no es lipoedema.
- En ocasiones, el diagnóstico del lipoedema puede ser difícil de realizar debido a la falta de parámetros de exploración específicos (análisis de sangre, diagnóstico por imagen).
- La prueba del pellizco en las piernas y los brazos puede contribuir de forma útil al diagnóstico.
- Las causas del lipoedema aún no están claras y son objeto de investigación en la actualidad. Se sospecha de un cambio hormonal como desencadenante y de una predisposición familiar.
- Existen varias opciones de tratamiento eficaces para el lipoedema, por lo que no es necesario que los afectados se resignen.
- El lipoedema no es necesariamente progresivo, es decir, no empeora necesariamente a lo largo de la vida.
- Si se sospecha un lipoedema, se debe consultar a un especialista vascular o a un linfólogo.
Preguntas frecuentes
Un posible indicio de la presencia de lipoedema puede ser el malestar (especialmente dolor) en el aumento del tejido adiposo de las piernas o los brazos o el dolor localizado al entrar en contacto, por ejemplo, con la pareja, los niños o los animales domésticos.
Las diferencias en las proporciones corporales entre la parte superior e inferior del cuerpo son posibles, pero no concluyentes, y el lipoedema también se produce con proporciones corporales armoniosas.
Existen opciones de tratamiento tanto conservadoras como quirúrgicas.
El enfoque conservador hace hincapié en el uso de prendas de compresión, el drenaje linfático manual, el ejercicio suficiente y la mejora de los hábitos dietéticos.
El tejido adiposo doloroso de las extremidades afectadas se extirpa quirúrgicamente mediante liposucción.
El primer signo de la presencia de un lipoedema puede ser un aumento siempre simétrico del tejido adiposo subcutáneo en las piernas o los brazos, que resulta doloroso espontáneamente o al tacto.
El primer punto de contacto suele ser su médico de cabecera. Los especialistas vasculares, como cirujanos vasculares, flebólogos o angiólogos, son los especialistas en lipoedema junto con el linfólogo.
Un especialista vascular también puede descartar la enfermedad vascular como diagnóstico diferencial del dolor en las extremidades.
El lipoedema siempre implica dolor en el tejido graso aumentado lateralmente bajo la piel.
Aunque el linfedema también provoca hinchazón de las extremidades, no causa dolor y a menudo sólo se produce en un lado, afectando a los pies o las manos (que nunca se ven afectados en el lipoedema).
El linfedema puede aparecer como consecuencia de un lipoedema si éste está asociado a la obesidad, ya que la obesidad puede provocar linfedema. El lipoedema en sí mismo no provoca linfedema.







